Guerra cognitiva

Guerra cognitiva: la definición que Washington no encuentra. Un análisis desde la psicología operativa.

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Hay una paradoja difícil de ignorar. La primera potencia militar del mundo considera la manipulación de la mente de las poblaciones una amenaza estratégica de primer orden. Aun así, todavía no ha sido capaz de decir oficialmente qué es la guerra cognitiva.

La Ley de Autorización de Defensa Nacional de 2026 obligaba al Departamento de Guerra de EE. UU. a definir la guerra cognitiva antes del 31 de marzo de 2026. El plazo venció sin que se publicara ninguna definición. El encargo del Congreso iba más allá de una frase de diccionario. Pedía relacionar el concepto con la doctrina existente, identificar qué organismos serían responsables y valorar la utilidad de la llamada «inteligencia narrativa». Small Wars JournalSmall Wars Journal

Desde la psicología operativa, este retraso no es un simple asunto burocrático. Dice mucho sobre cómo entendemos, o no entendemos todavía, el campo de batalla mental.

Lo que no se nombra no se puede defender

Cuando analicé en este blog la Estrategia de Seguridad Nacional 2025, subrayé el peso que concedía a la dimensión psicológica. De hecho, ese documento eleva la propaganda destructiva y la subversión cultural de amenazas periféricas a amenazas principales para la seguridad nacional. Small Wars Journal

Sin embargo, el documento que debía traducir esa visión en planificación militar tomó otro rumbo. Según el recuento de Small Wars Journal, entre los términos ausentes en la Estrategia de Defensa Nacional 2026 están la guerra de información, la guerra cognitiva, la inteligencia narrativa, la guerra psicológica y la resiliencia. Small Wars Journal

La psicología conoce bien este fenómeno. Lo que no tiene nombre no se puede entrenar, ni medir, ni asignar a nadie como responsabilidad. Una organización que declara una amenaza pero no la define se queda en tierra de nadie. Todos la reconocen y nadie responde por ella.

Tres maneras de definir el mismo fenómeno

El debate que ha seguido al incumplimiento del plazo es muy revelador. Se pueden distinguir tres enfoques:

  • El primero se centra en el mensaje. Es la visión clásica heredada de la propaganda: qué se dice, por qué canal y a qué audiencia.
  • El segundo se centra en la decisión. Los trabajos más serios sobre guerra cognitiva han convergido en definirla por su efecto sobre la toma de decisiones humana, y no por el medio o el mensaje. Este enfoque supone un avance importante. Quienes trabajan en operaciones psicológicas o de información suelen medir el éxito por el cambio de opinión, no por el cambio en las decisiones, y esa es precisamente la diferencia que importa. Small Wars JournalSmall Wars Journal
  • El tercero se centra en los datos, y es el que propone el analista Robert Green en un ensayo reciente. Su argumento es que lo que separa la guerra cognitiva de la propaganda es la precisión: la capacidad de enviar un mensaje adaptado a cada persona en lugar de uno solo para toda la masa, una precisión que procede de los datos y no del mensaje. Small Wars Journal

El eslabón que falta: el sesgo individual

Aquí es donde creo que la psicología operativa, y en particular la economía de la conducta, tienen algo que aportar.

Los datos por sí solos no deciden nada. Lo que hacen es permitir identificar la vulnerabilidad cognitiva concreta de cada persona. Unos son especialmente sensibles a la aversión a la pérdida. Otros responden a la prueba social y otros se dejan llevar por el anclaje o por el miedo a quedarse fuera.

La economía de la conducta lleva años estudiando cómo la arquitectura de la elección orienta las decisiones. Los nudges se diseñaron para ayudar a las personas a decidir mejor. La guerra cognitiva basada en datos funciona como un nudge hostil y personalizado, que diseña el entorno de cada decisión para empujar hacia donde conviene al adversario.

Por eso considero que la definición más completa debería tener tres capas:

  • El objetivo: la decisión humana, individual y colectiva.
  • El mecanismo: la explotación de sesgos y vulnerabilidades psicológicas identificados de forma individual.
  • La logística: los datos personales que hacen posible esa identificación a gran escala.

La inteligencia artificial generativa une las tres. Lo que antes exigía analistas redactando mensajes a mano pueden hacerlo ahora modelos de IA sobre millones de perfiles a la vez. Small Wars Journal

El horizonte generacional

Uno de los puntos más inquietantes del ensayo de Green es el tiempo. El perfil biométrico y de conducta de un adolescente de 14 años puede ser el de un futuro analista con acreditación de seguridad, ingeniero de defensa u oficial. Small Wars Journal

Esto cambia la escala temporal con la que solemos pensar la seguridad. Una campaña de desinformación electoral dura semanas. Un perfil psicológico construido durante años puede seguir siendo útil durante décadas.

¿Y en Europa?

Sería un error leer todo esto como un problema exclusivamente estadounidense. Como ya comenté al analizar la OTAN y la mente como campo de batalla, la Alianza ha reconocido la dimensión cognitiva como un ámbito operativo propio. Los analistas europeos advierten además de que la arquitectura de defensa europea sigue orientada a amenazas convencionales, mientras Rusia y China ganan eficacia en la guerra cognitiva. El Español

La diferencia es que Europa, con toda su regulación de protección de datos, tiene quizá una ventaja de partida en la capa logística. Lo que le falta, igual que a Washington, es integrar esa protección en una doctrina de defensa psicológica de la población.

Conclusión: una definición es una decisión operativa

Definir la guerra cognitiva no es un ejercicio académico. Una definición decide quién es responsable, qué se mide y cómo se entrena.

Si la definición se centra en el mensaje, la tarea recaerá solo en los especialistas en comunicación. Si se centra en la decisión y en los datos, implicará también a psicólogos, economistas de la conducta, expertos en protección de datos y educadores. En mi opinión, es la segunda la que describe el campo de batalla real.

Mientras tanto, la mejor defensa sigue estando al alcance de cada ciudadano. Consiste en saber reconocer cuándo el objetivo es su propio juicio.

Fuentes: Small Wars Journal, 9-9-2026 · Small Wars Journal, 10-4-2026 · Small Wars Journal, 24-1-2026 · El Español, 30-5-2026

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